Lección 8. Las emociones en el aprendizaje . Tercera Parte

El sistema de relaciones en el aula.

Como podemos intuir, los procesos descritos arriba que ocurren en los alumnos, entre ellos, en los profesores y entre profesores y alumnos, que son los que constituyen el sistema de relaciones en el aula, generan círculos virtuosos que tienen como resultado una elevación de la calidad de la experiencia educacional en la escuela. No solo la eleva, sino que la amplía, pues la transforma en una experiencia que incluye tanto las dimensiones académicas como las sociales.

La experiencia emocional que es la base de las relaciones entre el profesor y el alumno y de las interacciones que conducen a una motivación intrínseca a aprender.

Todos los estudios apuntan a que el/la profesor/a y lo que él/ella hace es lo central en el CEA. Es esta relación que permite que todo el sistema de relaciones pueda “cuajar”. Una buena relación emocional entre profesor y alumno, y una buena clase (clara, bien equilibrada en su desarrollo, con buena retroalimentación) estimula las emociones de seguridad y confianza en el alumno. Las emociones de seguridad personal y de estar en un clima de confianza no solo generan buenos CEA, sino que en términos de lo que ocurre en el cerebro del alumno, se facilita la posibilidad de que él conecte las nuevas informaciones que entrega el profesor, con su conocimiento previo. Esta conexión, es el proceso de la construcción y de adquisición del conocimiento en el cerebro, como lo expresan las ciencias cognitivas contemporáneas.

Si todo apunta a que es el docente el responsable principal en la creación del CEA que conduce a una mejor educación, debemos considerar qué es lo que se debe observar en el profesor que estimula el CEA. Es decir qué tipo de competencias debe tener el profesor.

En términos genéricos, lo primero es el nivel de desarrollo de competencias emocionales. Éstas las hemos descrito antes, y las elaboraremos de manera mas enfocada en la unidad 9.

En términos mas específicos, las razones que dan los alumnos para sentir que hay un buen CEA, tienen que ver con los profesores en cuanto a su capacidad de enseñar, particularmente en términos de competencia relativas a las estrategias de enseñanza, y relativas a su manejo de la clase.

En relación a las estrategias de enseñanza, las características asociadas a un buen clima son las oportunidades de participación en clase dentro de un marco claro de cómo proceder en clase; que el trabajo tenga un nivel de dificultad aceptable esta asociado con la gratificación de resolverlo por parte del alumno. Las estrategia no son algo mecánico. La combinación entre educación colaborativa y competencia es positiva.

Pero no basta saber que es necesario que exista una combinación entre educación colaborativa y competencia. Aún cuando ésta exista, cabe preguntarse ¿cuál es la combinación adecuada? A veces, la educación colaborativa es muy valorada, y en otras la competencia entre alumnos resulta productiva en ciertas materias. Esto depende de las estrategias de los profesores, pero también depende de las competencias de los alumnos, en cuanto a su competencia emocional, en particular la regulación y modulación, a sus propios estilos de aprendizaje, y sus gustos por el trabajo colaborativo, o por el trabajo individual.

Este, como casi todos los temas de educación son complejos. Por ejemplo, hay alumnos que les gusta que el profesor los apoye y los acompañe en su proceso de aprendizaje, pero hay alumnos que valoran la autonomía, y prefieren que el profesor les de una retroalimentación al final del proceso. Si los niños son del primer tipo, y el profesor esta acostumbrado a alumnos del segundo tipo, entonces juzgarán que el profesor es alguien distante que no esta interesado en ellos.

En la literatura acerca de esta materia, se ha detectado que los alumnos aveces no piden ayuda de los profesores, pero no lo hacen por motivos diversos. Algunos no lo hacen porque tienen miedo de que el profesor no esta disponible para preguntas que lo distraigan en su exposición; otras veces no lo hacen por vergüenza en relación a lo que puedan pensar sus compañeros, e incluso, pueden no hacerlo porque prefieren demostrar niveles de autonomía en su propio proceso de desarrollo. Entonces, si bien es cierto, que la estrategia de enseñanza, puede tener la combinación de colaboración y competencia entre alumnos, el profesor debe tener la comprensión emocional desarrollada a tal punto que el pueda reconocer que sus alumnos necesitan un trato pedagógico que este en acorde con sus talentos y que consideren que el trato que se les dá es un trato justo.

Lo anterior es importance, pues la sensación de bienestar de los alumnos y su aprecio por el profesor, esta muy influenciada por ello. Es decir por la percepción – por parte de los alumnos – de que la comprensión emocional del profesor le permite estar atento a las necesidades académicas y emocionales de los alumnos.

El manejo del aula.

En cuanto al manejo o control de la clase, lo que revelan los estudios, en términos genéricos, de nuevo, es que lo mas valorado por los alumnos es la competencia emocional del profesor en relación a ellos. En el clima del aula, se espera que un profesor actúa de la misma manera para todos, pero en el CEA, se espera comptencia y variablidad en la conducta de los profesores. En el CEA, la relación afectiva entre profesores y alumnos deber ser a la vez competente y también diversificada de acuerdo a las necesidades de los alumnos… y debemos estar conscientes, también es diversificada de acuerdo al carácter de cada profesor o profesora.

La relación afectiva adquiere valor cuando el profesor es precibido como sabiendo cuándo ejercer su autoridad de manera directa, o cuándo hacer giros metodológicos y entregarles atribuciones a los alumnos, para que ellos se autoregulen; cuándo poner de relieve las relaciones de afecto entre profesores y alumnos para mantener la confianza, y cuándo poner el enfasis en la educación colaborativa entre alumnos y retirar el foco en el trabajo directo del profesor.

Las relaciones de afecto entre profesores y alumnos, se pueden expresar en términos de la atención diferenciada en la que los profesores le prestan a la emocionalidad de los alumnos. Por ejemplo, dado que no todos los alumnos tienen la misma emocionalidad, cuando los profesores retroalimentan el trabajo académico de distintos alumnos, la manera de hacerlo puede tener un alto componente de competencia emocional que afecta el mundo emocional del alumnos: reduciendo su sensación de incapaciadad (inseguridad) “yo no soy capaz para esto”, o aliviando la animadversión (rabia) hacia el profesor “el profesor ha sido injusto conmigo”.

Las relaciones afectivas entre profesores y alumnos, pueden ser académicas, como recién descrito, pero también hay otra categoría que son las relaciones interpersonales. Ésta se dá cuando los profesores se interesan por el dominio de la emocionalidad personal del alumno. Parte del CEA, tiene que ver con la sensación de seguridad que siente el alumno cuando percibe que sus profesores se preocupan no solo de su aprendizaje académico, sino también de su bienestar emocional personal.

A veces, la competencia emocional del profesor se pone a prueba cuando hay alumnos que plantean desafíos especiales. Pero este aspecto, que es mas específico en el campo de las relaciones interpersonales entre profesores y alumnos, será tratado en la proxima unidad, dentro del ámbito de la empatía, en cuyo proceso el alumno es validado por el profesor, y en la mediación, donde los alumnos en conflicto, también son validados .

Es importante notar que al mismo tiempo que las relaciones afectivas, sean interrelaciones de carácter académico o personal, son centrales en el CEA, también debemos notar que ellas tienen límites. Limites en cuanto a identidades, por ejemplo, en cuanto a la posible suplantación de los padres, dentro de la meta cultura “maternal” o “paternal” que rodea al mundo de las y los profesores; y también limites en cuanto a la ética de respeto por el otro, sea este un profesor, profesora o alumno o alumna.

Conclusión.

La investigación en distintos contextos culturales (en America Latina, Asia, Europa y USA) esta apuntando consistentemente a que las variables de que mejoran el clima del aula, son las del CEA. Lo que dicen, es que el ingrediente central en el clima de aula es de carácter emocional, y que lo emocional es el substrato en el cual reposan no solo los aprendizajes sino una buena formación. Es importante notar esto, pues el énfasis para mejorar los aprendizajes, no está puesto en elementos de tipo cognitivo, ni en elementos de gestión o de liderazgo, sino en el elemento emocional. El énfasis es que el elemento emocional esta en la base de todos ellos.

Ver las cosas de esta manera, tiene, desde el punto de vista metodológico (del análisis) y político (qué hacer) el beneficio adicional que nos invita a pensar los procesos áulicos como procesos sistémicos que están concatenados e integrados, y que reposan sobre la base de relaciones afectivas. Actuar sobre la base emocional se traduce en la activación de modificaciones de conducta en el conjunto de los otros procesos. Esto es muy distinto a ver los problemas como elementos separados, y pensar que “ante cada problema hay una solución” que es la forma lineal y unidimensional de enfrentar los problemas educacionales.

Lo que esto significa para nosotros es tomar conciencia de que los aprendizajes dependen de las emociones que surgen de la interacción entre los sujetos en el aula que constituye el contexto. Puesto que estamos siempre en relación con el contexto –evaluándolo – estamos siempre emocionados y siempre estamos aprendiendo. Cuando no estamos durmiendo, no podemos no estar emocionados, y no podemos no estar aprendiendo. Esto nos plantea un desafío, de cómo relacionar i) lo que no podemos no hacer (aprender) con ii) lo que cada alumno quiere o no quiere aprender y iii) lo que el profesor quiere enseñar. Dicho en términos menos negativos, estamos ante un nuevo desafío: el de diseñar clases con comprensión de lo que ocurre en el aula y con apoyos didácticos que sean emocionalmente estimulantes para que los alumnos entren en contacto con su motivación intrínseca , en el deseo y la motivación de aprender… y que mantengan relación con el currículo.

Con la motivación extrínseca, se crean artificialmente motivaciones para aprender pero que no tienen que ver con lo que se aprende. En la motivación intrínseca, no hay que crear nada, pues ella está allí. El desafío es lograr saber cómo llegar a lo que ya esta allí por el hecho de ser seres humanos. Este es un desafío pedagógico y la educación emocional es un camino para esto.

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