Lección 8. Las emociones en el aprendizaje . Segunda Parte

Emoción y percepción.

La emoción afecta la percepción. Los estados de ánimo también. Pero lo hacen de manera distinta. Los estados de ánimo afectan la percepción en el sentido que el estado de animo del percipiente, la da una tonalidad particular a lo que se percibe. Por ejemplo, si un alumno esta en un estado de ánimo alegre y optimista, esta es una buena señal para una profesora, pues el alumno estará mas abierto a lo que ella enseñe. Sin embargo, si el alumno esta triste y deprimido, toda su observación estará afectada por ese ánimo. Lo que la profesora intente enseñarle, tendrá que atravesar el peso de la mirada deprimida del alumno. Ese alumno va a estar “cerrado” y no va estar disponible para aceptar las informaciones que le proponga la profesora, pues al tener dificultad de retener la información, este hecho le producirá una sensación desagradable. Si la profesora no esta conciente del estado de ánimo alegre y optimista del alumno, ella realizará su trabajo como siempre, pero perderá la oportunidad de profundizar, pasar mas materia o experimentar nuevas formas, dado que este alumno, al estar mas “abierto” estará – por este hecho – mas disponible a recibir las nuevas informaciones por el efecto agradable que ello le produzca. Si se trata de una profesora sin comprensión emocional, su tarea de enseñar se frustrará con el alumno deprimido. Pero, en cambio, si ella está conciente, ella podrá hacer algo, aún cuando le quede el desafío de diseñar experiencias de aprendizaje que sean los suficientemente creativas y estimulantes para que el alumno pueda salir de su marasmo.

Emoción y motivación.

La motivación es central en el aprendizaje. Sin motivación a aprender se cierran las puertas al aprendizaje. La motivación es el acto de actuar en pos de algo. Es una disposición del organismo a actuar física y mentalmente de manera focalizada en pos de algo, como por ejemplo, a aquello que propone un profesor.

La motivación se caracteriza por ser una activación que se da en el cerebro y que demanda que se preste atención. En el cerebro, el mecanismo que decide si se debe actuar en pos de algo, son las emociones. Son las emociones las hacen la distinción primaria si uno se debe acercarse o alejarse de algo. Son las emociones las que deciden si se debe actuar en relación al objeto o si se debe actuar alejándose del objeto. Uno se acerca, si el cerebro emocional decide que es agradable, o uno se aleja si decide que sería desagradable.

El sistema emocional, (que esta asociado a la amígdala y el cortex orbitofrontal) activa las redes atencionales (asociadas al cerebro reptiliano) generando la motivación.

Comúnmente se distingue entre motivación intrínseca o extrínseca. Esta distinción es relevante a la educación y el aprendizaje.

En educación tradicional, se prioriza la motivación externa, puesto que se considera que la experiencia escolar es aburrida para los alumnos. Para superar la falta de motivación que genera la experiencia escolar, se usa la motivación extrínseca. Ésta es fácil de usar porque es un método homogéneo en su diseño, y bastante estudiado en cuanto a sus resultados a corto plazo.  Se utilizan estímulos externos como premios o castigos, para gatillar en lo alumnos la emoción de motivarse al aprendizaje por el deseo de la recompensa o para evitar el castigo. Esta es la base del enfoque conductista en el aprendizaje. No se funda en la curiosidad que puedan tener los alumnos en la materia que se enseña, sino en elementos externos a la materia. La motivación extrínseca tiene efectos en el aprendizaje, pues algunos alumnos aprenden, pero lo harán mientras este presente el estímulo. Sin estímulo externo, la motivación desaparece, pues el foco esta puesto en el estímulo y no en la materia.

A diferencia de la motivación extrínseca, la motivación intrínseca se sostiene internamente por sí misma. Se considera que la curiosidad en los humanos es uno de impulsos motivacionales fundamentales orientados a satisfacer necesidades – también fundamentales. Este impulso sería – junto con otros tales como el impulso sexual, del hambre, la sed – una fuerza de satisfacer nuestra necesidad de aprender algo por el placer de hacerlo. Por ejemplo, aprender a bailar, se gratifica por el placer de saber bailar. El aprender física, se gratifica por el placer de comprender como funciona una hélice eólica. Es decir, el placer viene del aprendizaje, y no de la promesa de recompensa o de castigo. Este impulso interno, se sostiene por la curiosidad que produce el querer saber algo nuevo.

Lamentablemente, la curiosidad como impulso fundamental para aprender, para buscar y encontrar sentido, asociada a la emocionalidad mas profunda, ha sido poco estudiada. También, lamentablemente, los sistemas educativos no están muy interesados en estimular la curiosidad interna (el placer de aprender algo), sino por el contrario, hay mas interés en fortalecer las dinámicas de aprender algo estimulando la competencia, fortaleciendo el control mediante mediciones, o estimulando la idea del éxito – que siempre viene acoplada a la idea del fracaso (la una depende de la otra) .

Sin embargo, si reconocemos que la experiencia del aprendizaje escolar es poco entretenida (es aburrida) y también desmotivadora para muchos alumnos; y como también sabemos que la curiosidad esta asociada i)a la novedad, ii) a sostener el interés y superar las dificultades que se presentan en el proceso de aprendizaje, iii) a la acción motivacional sostenida que produce la satisfacción de saber, y que por ello, sostiene el esfuerzo de aumentar el conocimiento que sigue al conseguido, y iv) al juego hedonístico, entonces podemos ver que un camino hacia la motivación intrínseca tiene que ver con asociar la enseñanza a lo innovativo ( lo novedoso), a la satisfacción de necesidades del alumno y al juego que es placentero jugar.

Emoción y memoria.

¿Te acuerdas dónde estabas cuando ocurrió el terremoto el 27 de febrero? La intensidad emocional de esa experiencia hace que la mayoría de las personas puedan recordar lo ocurrido en esa ocasión. La intensidad de una emoción en un evento de aprendizaje, permite que lo aprendido que grabe con facilidad. Al contrario, un evento de baja intensidad emocional va a ser difícilmente recordado por el alumno.

Hay una relación entre motivación, emoción y memoria. Un aprendizaje que ocurre de manera novedosa, de acuerdo a las necesidades del alumno y en una situación placentera, será algo memorable. Cuando, por ejemplo, se le presenta un problema de difícil resolución a un grupo de alumnos, y éstos, buscando alternativas en Internet (novedosas) en cooperación con los pares (satisfaciendo la necesidad de pertenecer y compartir) van construyendo la solución (situación placentera), el aprendizaje será memorable, (memorizable) y fácilmente recuperable después.

Emoción y atención

Siempre estamos emocionados. Los monjes tibetanos distinguen 34. 000 emociones que vienen y se van en nuestros cuerpos. En nuestra relación con el entorno, siempre estamos en una relación emocional que puede ser mas o menos intensa. Aun cuando no sepamos cómo nombrarla o incluso sin estar concientes de ellas, allí están y nos motivan a aprender. Cuando estamos motivados por algo, también estamos atentos a ello. Si estamos motivados por el aprendizaje que estamos logrando, estamos atentos a las informaciones que están a nuestra disposición. En la experiencia del aprendizaje, las emociones están constantemente evaluando la experiencia. Si el sistema emocional del alumno se desmotiva (se aburre), la atención se interrumpe y queda a la espera de otro referente que le llame la atención.

La falta de atención a lo que se le propone a los alumnos, ha sido calificado de déficit atencional. Esto es algo que todos los profesores y profesoras entran en contacto cotidianamente. El camino mas usado para enfrentar esto, ha sido el de diagnosticar y eliminar el síndrome de falta de atención a lo que se les propone, con medicamentos, drogando a los alumnos. Pero el efecto dura lo que dura el medicamento, y el cuerpo se hace cada vez mas resistente al efecto.

En el enfoque de la educación emocional, proponemos otro camino. El de explorar las relaciones que hay entre emociones, motivación, atención y aprendizaje, de manera experiencial. En esta exploración podemos identificar causas y raíces de la falta de atención del alumno. Es decir nos permite trabajar con causas y raíces, y no con los síntomas. La falta de atención es la expresión de otros elementos, que pueden ser internos al alumno, o externos al alumno. Cualquiera que sea la ubicación de estos elementos, solo si podemos identificar las causas y raíces de la falta de atención, podremos trabajar con ellas, independiente de que ellas sean internas al alumno, es decir en su sistema emocional, o externas al alumno, en las practicas y contenidos pedagógicos .

Emociones, estrés y aprendizaje.

Muchas veces hemos escuchado que el estrés obstruye el aprendizaje. Ésta afirmación es parcialmente correcta, pues también el estrés puede estimular el aprendizaje. El estrés puede ocurrir porque una persona ha desarrollado desde muy temprano en su vida, un patrón de respuesta del sistema neurológico y endocrino, así que esto varía de persona a persona. Pero el estrés no es solo un patrón adquirido, sino que también es algo que se presenta en la interacción. Ocurre cuando una persona se encuentra con una situación que puede ser potencialmente amenazante para ella. Es la persona misma la que evalúa la situación y la que decide qué estrategia usar para enfrentar la situación. En el contexto del aprendizaje en aula, el estrés aparece cuando el alumno no comprende lo que se esta enseñando.

El estrés esta relacionado con la emoción del miedo. Ya hemos dicho que la emoción del miedo, como toda emoción, es positiva. El miedo detecta la situación amenazante. La situación amenazante que produce estrés, puede tomar un camino negativo o positivo, según sea la evaluación y estrategia que haga y diseñe la persona. Toma un camino positivo cuando el estrés se transforma en un desafío alcanzable y el foco de la acción se centra en la modificación de la situación estresante. Se vuelve negativo, cuando la persona decide que la amenaza es demasiado grande y pone toda su atención en el sistema límbico , cerrando el cortex prefrontal del cerebro. En estos casos, dado que la pedagogía tiende a proceder entregando contenidos “finales” (sin el proceso de desarrollo), el alumno se dice “no soy bueno para esto”, “soy tonto” y cosas de ese tipo. Cuando el alumno se dice estas cosas, si no recibe ayuda, él se aleja del proceso de aprendizaje, sin tener conciencia que el proceso de aprendizaje esta plagado de un proceso de ensayo y error.

La implicación de esto para el aprendizaje es evidente. Si el alumno entra en el estrés evaluado como un desafío alcanzable, entonces el aprendizaje se activa. Si el alumno entra en un estrés paralizante, entonces el aprendizaje se obstaculiza. Pero el estrés paralizante, puede resolverse mediante la regulación y modulación emocional, y ésta se facilita con la adquisición de informaciones acerca de la situación estresante, y otros procedimientos. Entre éstos, esta la relación, el tipo de interacción que tiene el profesor con sus alumnos y mas ampliamente, el Clima Emocional del Aula.

Emociones contextuales. El Clima Emocional del Aula.(CEA)

En las dos unidades anteriores vimos que el CEA es lo que resulta de un sistema de cuatro tipos de relaciones. La relación del profesor consigo mismo, la relación del profesor con los alumnos, la relación entre los alumnos, y la relación del alumno con el aprendizaje. De ellas la mas importante es la relación del profesor con los alumos.

También vimos que el CEA es el factor que mas impacta el aprendizaje. Ahora veremos algunas de las maneras cómo el CEA afecta positiva o negativamente el aprendizaje. En términos globales, el CEA calificado como adecuado esta relacionado positivamente con mayor rendimiento académico, procesos de aprendizaje constructivos, y menos problemas de origen emocional en el aula. Por otra parte, un CEA calificado como inadecuado, esta relacionado con bajos rendimientos académicos, “bullying”, indisciplina y desadaptación.

Consideraremos tres aspectos que relacionan el CEA con el aprendizaje: aspectos relacionados con la pedagogía; con el sistema de relaciones en el aula, y con aspectos de manejo del aula.
Aspectos pedagógicos y curriculares.

Una de las dimensiones de esto es que mejores aprendizajes ocurren cuando la profesora puede presentar los contenidos de la clase de manera estimulante y clara en cuanto a lo que deben hacer los alumnos.

Otro aspecto se centra en la enseñanza explícita de las emociones en los programas escolares. Los niños tienen distintas oportunidades de desarrollo de competencias emocionales en sus hogares. Por eso, y por características personales, ellos llegan a la escuela con distintos niveles de desarrollo emocional. Una forma de enfrentar y ecualizar estas diferencias, es mediante la enseñanza directa de la emociones y las competencias emocionales. Muchos programas, como el presente de Educación Emocional, PATHS, Alfabetización Emocional en el Reino Unido, mediación y otros, afectan el CEA enseñando competencias emocionales en el aula.

El aprendizaje y el desarrollo de competencias emocionales en los alumnos, mejora rendimientos y clima. También permiten que baje el nivel de conflicto, agresión e indisciplina. Este tipo de programa, estimula el desarrollo de estrategias para resolver problemas interpersonales, reconocer, regular y modular la energía emocional, y también el desarrollo de otras competencias sociales como compartir, cooperar, negociar.

Como si esto fuera poco, estas actividades además, facilitan el desarrollo de un sentimiento de comunidad, de pertenencia, lo que a su vez estimula el desarrollo de conductas pro sociales. Estos programas de formación explicita de las emociones, nutren de manera cotidiana e implícita, al sistema de relaciones que genera el CEA, que ya sabemos, es el factor que tiene el principal impacto en el logro académico.

Recordemos que estos efectos son correlaciones y acompañan el desarrollo de otros efectos concatenados. Por ejemplo, muchos estudios muestran una relación robusta entre un CEA adecuado y la motivación académica, compromiso, participación en la clases, asistencia y permanencia en la escuela, y aprendizajes profundos en vez de aprendizajes superficiales.

Estas relaciones están influenciadas por una relación aún mas fuerte entre un CEA adecuado y actitudes pro sociales por parte de los alumnos. Como es sabido, las actitudes predisponen a cambios conductuales…los que a su vez resultan en mejores logros académicos. Es importante notar que este tipo de proceso, conlleva un giro motivacional: el que va de las motivaciones extrínsecas a las motivaciones intrínsecas, lo que, como vimos arribe, permite sostener en el tiempo, el deseo de aprender por parte de los alumnos.

Como es de suponer, éstos procesos influyen en la satisfacción, motivación y conducta de los profesores. Cuando una profesora esta en un CEA como el descrito arriba, podrá hacer mejores clases, pues su atención y energía no estará principalmente orientada hacia mantener la disciplina en la clase, como es frecuentemente el caso ahora, sino su atención estará mas focalizada en los propósitos pedagógicos.

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