Lección 5. La gestión emocional en la escuela – Primera Parte

Introducción.

En las unidades anteriores nos hemos focalizado en las emociones y la gestión. Este texto es sobre la gestión emocional en la escuela. Nos apoyamos en las emociones y la gestión, pero focalizadas ahora es en ese lugar que llamamos la escuela. Para comprender mejor el porqué y el como de la gestión emocional en la escuela, es preciso ver la escuela como una organización de tipo particular, comprender el tipo de problemas de gestión que se derivan de la naturaleza de la escuela y ver un enfoque emocional – o de gestión emocional – frente a estos problemas.

¿ Qué tipo de organización es una escuela?.

La escuela es una organización y como toda organización se estructura en función de los objetivos para los que se ha creado. Para decirlo en términos de la gestión estratégica, como toda organización, se organiza en función de su misión. En esto, una escuela es como cualquier otra organización. Sin embargo, distintas finalidades y distintas misiones, generan distintos tipos de organizaciones, y distintas formas de estructurarlas y gestionarlas.

La mayoría de las organizaciones tienen finalidades bastante claras y fáciles de especificar. Este hecho facilita la generación de una burocracia clara, y el diseño de una clara división del trabajo, estructuras de coordinación, y procedimientos de gestión, fácilmente adaptables a un modelo tradicional, técnico racional (Taylorista y Weberiano).   Por ejemplo, una fabrica de zapatos , tiene como misión fabricar buenos zapatos, y requiere procesos de gestión adecuados para ello, estructuras de autoridad bien determinadas, insumos ajustados a estándares de calidad, máquinas, y procesamientos estandardizados de la relación insumos, maquina, y empleados que permiten producir un producto homogéneo- un buen par de zapatos – con distintos grados de eficiencia.

¿Se ajusta la escuela a este tipo de organización? Es cierto que si uno hace abstracción de lo que es una escuela en concreto, o si se usan metáforas, identificando líneas de autoridad, insumos y procedimientos, para afirmar que efectivamente sí se ajustan, uno podría imaginar que una escuela puede ajustarse a este tipo de organización. Es más, algunas tendencias actuales en el campo de las políticas de gestión educativa, vemos que efectivamente, algunas personas estiman que una escuela debe ser tratada de la misma manera que una fábrica de zapatos o cualquier otro producto o servicio que tienen insumos básicos no humanos. Pero estas tendencias son solo abstracciones. A veces se cae en estas abstracciones, dado que es difícil caracterizar qué es una escuela. Ante la dificultad y dadas la modas, a veces nos olvidamos que esas similitudes no pasan de ser sólo metáforas.

¿dónde radica la diferencia? Hay varias diferencias. La principal y la mas reconocida, es que la “materia prima” son seres humanos. Son niños con diferentes trayectorias y una diversidad de talentos, que no pueden ser tratados como si fueran productos homogéneos diferentes. Otras diferencias hacen relación a los procesos de “producción”, o a las metodologías, que se usan, donde su importante desarrollo con base en la ciencias cognitivas apuntan precisamente en una dirección distinta de las estandardización y de los moldes.

En el marco de la gestión, queremos llamar la atención a un elemento que no siempre ha tenido la relevancia requerida. Si toda organización se estructura en torno a la finalidad o misión, este aspecto tiene – en una escuela – un peso mucho mayor que lo tiene en una organización de otro tipo. En el caso de una escuela, (excepción hecha de los nuevos y particulares casos en el cual la finalidad de algunas instituciones educativas pareciera ser la plusvalía) la finalidad o la misión, no es solo un elemento estructurando, es mucho mas que eso, es la razón de su existencia. La misión de las escuelas es hacer una diferencia en la vida de las personas, facilitando el desarrollo en ellas de una buena formación y consecuentemente, también haciendo una diferencia en la vida de una sociedad. Es como con la salud y los hospitales; a excepción de los establecimientos que tienen como misión la plusvalía, lo normal es que su misión sea que las personas y la sociedad pueda gozar de la salud.

Que el desarrollo de las personas sea una manera general de expresar la misión de una escuela, pone de relieve otra diferencia, sutil, pero importante para la gestión. Implica que, en este tipo particular de organización, lo importante sea el desarrollo de las personas, y no el desarrollo de la organización. Es decir se trata de una organización que se apoya en lo que las personas traen y son, y no en un proceso sistemático de moldear una persona de acuerdo a un patrón pre establecido. En una organización tradicional, no se habla de esto. Se habla de lograr metas de producción. En una escuela, el tema es otro, se trata de desarrollar la persona a partir de lo que trae, se trabaja un potencial, no una meta. Esto es algo que algunos enfoques de gestión han pasado de alto. Hay lugares donde a las escuelas se les pide establecer metas anuales, y luego son evaluadas en cuanto al logro de esas metas.

En todo caso debemos notar que el hecho de que una escuela se focalice en el desarrollo de las personas, en vez del desarrollo de la organización, no quiere decir que el desarrollo organizacional no sea importante. Lo que ocurre, es que el foco d la energía de los gestores esta puesto en el potencial y en la misión. Si la energía del gestor esta puesta allí, va a llevar adelante procesos de transformación de la organización para que se adecue al proceso de desarrollo del potencial de los alumnos. Nótese, estamos hablando de desarrollo del potencial y de transformación de la organización a ese fin; en vez de hablar de transformación de las personas y de desarrollo organizacional. Si una escuela esta focalizada en el potencial y en la misión, lo mas seguro es que es escuela será también, una buena organización.   Ambas dimensiones – desarrollado del potencial y transformación organizacional – están conectadas, pero el foco esta puesto en las interacciones que llevan al desarrollo del potencial, y no es la estructuración de la organización.

Adaptación y cambio.

La escuela como organización ha experimentado (o debería haber experimentado) grandes transformaciones. Al inicio del Siglo XX, al pasar de salas uni docentes a varias salas de clases con distintos docentes, la escuela se moldeó bajo los principios de la administración científica (Taylor y Fayol) y los de las burocracias de racionalidad técnica (Weber). En esa época, el modelo fue el de la fábrica clásica: una autoridad central, procedimientos rígidos y jerarquizados, y un programa de progreso en la línea de producción (progreso anual de estudiantes según edad y un currículo secuenciado).

Dado que la escuela está inserta en una sociedad cambiante, esta visión de la escuela de inicios del siglo XX donde predominaba la visión mas estática. Se busca el advenimiento de una sociedad industrial y para ello, la escuela es vista como el lugar para formar recursos adecuados a ello. Su objetivo de formar gente que se sometiera a la autoridad, que mantuviese el silencio en la sala, ser puntual, regularidad en los comportamientos, mediante la repetición, la memorización y el entrenamiento. Se trataba de aprendizajes de conductas mediante premiso y castigos, que eran vistos como muy positivos en una sociedad que busca la modernidad industrial. Es cierto, una escuela así puede sobrevivir, (de hecho hay intentos de política pública orientados a generar mayor rigidez en la programación y ejecución de las clases). Pero si aceptamos y tomamos en cuenta que una característica central de lo que es una escuela debería ser su alta conectividad con la realidad e imagen de la sociedad en la cual se encuentra, por definición, la escuela debería ser una entidad de adaptación y cambio constante.

Vale la pena elaborar un poco esta noción de adaptación y cambio constante en relación a la sociedad. Poner el acento en la adaptación y cambio implica que la escuela debe estar a la escucha de las necesidades sociales. Es decir que debe fijar sus finalidades en términos de lo que está “afuera” en la sociedad. Debe partir de afuera, y luego adaptar su interior. Si parte solo de su interior, puede que coincida con las necesidades exteriores, pero también puede ocurrir que no sea así.

En términos gruesos, hoy, ante el advenimiento de la llamada sociedad del “conocimiento” – o mejor dicho, sociedad de aprendizajes ( y de desaprendizajes) continuos – la escuela no puede seguir siendo la expresión de una sociedad estática, sino la imagen de una sociedad en cambio constante. La finalidad de una escuela conectada con una sociedad del “conocimiento” y en cambio permanente, no puede ser mas la visión tradicional de reproducir el pasado, sino una escuela abierta a los cambios, y en este caso, a cambios en el aprendizaje y al aprendizaje. la escuela debería ser vista mas cerca del tipo de organización que aprende (enfoque de Arie De Geus o Peter Senge) que una organización normativa. Por lo tanto sus estructuras y su gestión deberían ser mas cercanas a una organización que aprende que a una organización de tipo tayloriana que ya “sabe”, y que no tiene nada que aprender.

Definición de escuela

En esta perspectiva, hoy podemos definir a una escuela como una comunidad de aprendizaje. De manera mas precisa, podemos decir que una escuela es un sistema de interacciones cuya finalidad es que los alumnos y alumnas aprendan las competencias requeridas para tener una vida equilibrada y prospera en su comunidad y que en consecuencia, se organiza en torno a esa finalidad.

La perspectiva de adaptación y de cambio constante nos lleva a precisar mejor la noción de misión de una escuela. La noción de misión, no solo debe ser la razón de ser de una escuela, y en consecuencia, su manera de organizarse y funcionar, sino que además debe tomar en cuanta dos aspectos adicionales:

  1. El primero es el grado de generalidad con que se formula la misión. Esto quiere decir que al formular la misión, ésta debe ser de tal grado de generalidad, que permita variaciones de adaptación sin que estas adaptaciones afecten su esencia. La misión de que los alumnos aprendan “competencias requeridas para tener una vida equilibrada y próspera en su comunidad” es una expresión genérica compuesta de una mezcla de elementos permanentes, pero también de elementos cambiantes, pues hay competencias que permanecen y otras que emergen según las épocas .
  2. El segundo aspecto, es la necesidad de una perspectiva de largo plazo. La formulación de la misión, puede ser correcta, pero no por ello, menos difícil y compleja en su traducción de la gestión en el del corto y mediano plazo. El corto y el mediano plazo son períodos concretos, inmediatos y cambiantes, que requieren no solo de concepción sino que también de acción. No es fácil determinar cuáles son las acciones que deben llevarse a cabo hoy, para lograr el largo plazo. Esto sería mas fácil en una sociedad estática, pero ese tipo de sociedad ya no existe, es del pasado.

 

Debemos comprender que los contenidos genéricos de la misión pueden no cambiar, y que los contenidos específicos de las finalidades o la misión pueden cambiar. Las competencias requeridas en una sociedad del siglo XXI difieren de las competencias del siglo XX, la finalidad de la escuela en ese tiempo era que los niños y niñas entren en ese establecimiento, y se queden durante 12 años. Se suponía que el solo estar en la escuela bastaba. La finalidad de una escuela del siglo XXI, es no solo que se queden en el establecimiento, sino también que adquieran ciertas competencias de acuerdo a las condiciones materiales en las cuales se desenvolverá su vida. A nivel de política pública las escuelas del siglo XX tenían ciertas finalidades (generación de la nación, provisión de recursos humanos para la industrialización). En el siglo XXI esas finalidades deberían haberse modificado, por la emergencia de la globalización, la postindustrialización, la sociedad de la informática, etc. En consecuencia las escuelas deberían estructurarse y gestionarse de manera diferente. Los aprendizajes y competencias, ya no provienen de los elementos rígidos de antaño, sino que van cambiando a medida que van cambiando las condiciones materiales y espirituales de la vida de la sociedad.

Dado que las escuelas son constructos culturales por excelencia, tanto a nivel de la sociedad como a nivel específico, las finalidades de cada escuela cambian de escuela en escuela. Dado la variabilidad que emerge de la definición de sus finalidades, hay distintos tipos de escuelas, y en consecuencia, los procesos de “la escuela” son mas difíciles de generalizar.

Es por el tipo de organización de lo que es una escuela – centrada en el desarrollo de potencial humano – y dada la variabilidad que hay entre escuelas concretas, los acoplamientos burocráticos no tienen la rigidez y estructuración que se presentan en otro tipo de organización, y se prestan poco al análisis racional tipo weberiano.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *