Lección 4. El papel de las emociones en la gestión – Primera Parte

Introducción a la gestión

Con esta unidad comenzamos el modulo de gestión en general, y el de gestión a nivel de la escuela y del aula. Esta unidad 4 es básicamente una introducción al tema de la gestión. Todos en este curso saben algo de gestión y/o han tomado cursos de gestión o administración, por lo que esta unidad será bastante teórica y sintética.

Para un gestor la gestión es algo que puede ser formulado de manera muy simple: “¿cómo hacer para que mis empleados hagan lo que yo quiero que hagan?” Pero si la pregunta es simple, la respuesta de lo que puede hacer es menos simple. La respuesta depende de cuál es la teoría de gestión que ese gestor tiene en su cabeza , de cuál es su idea acerca de porqué los empleados hacen lo que hacen, de cuáles son las competencias y el tipo de competencia que él o la gestora dispone, y sobre todo de su capacidad de comprender la naturaleza de la situación en la que se encuentra (capacidad de formulación adecuada del diagnóstico).

Por ello comenzamos por una exploración a algunos acercamientos a la gestión en cuanto a las teorías y definiciones, para luego considerar la evolución histórica de la lógica interna de las distintos modelos, para terminar enunciando los elementos esenciales de la gestión emocional. En las unidades 5 y 6 nos abocaremos a analizar la dimensión emocional en la escuela y en el aula de manera menos teórica y mas práctica.

1.Los planteamientos básicos de la gestión.

El lugar que ocupan hoy las empresas en la evolución social y su constante reestructuración, han hecho de la idea de la movilización de las personas en una organización hacia ciertos objetivos determinados, una de las ideas centrales que han marcado nuestro tiempo. Tanto es ello así, que el tema central de la teoría de la gestión es la comprensión e interpretación de los procesos de la acción humana en una organización. Esta idea sedujo las mentes del fin de siglo XX y, sin duda, continuará ejerciendo su impacto a través del siglo XXI.

La preocupación por movilizar a las personas hacia objetivos predeterminados, tiene antecedentes muy antiguos. Baste para ello considerar que es posible ubicar en la Antigüedad a precursores de dos corrientes que han estado constantemente presentes en los enfoques de la gestión. Por una parte, en la República de Platón se encuentra la visión de la gestión percibida como una acción autoritaria. Él consideraba que la autoridad era necesaria para conducir a los hombres a realizar acciones heroicas y de valor. Por otra parte en la Política de Aristóteles, se encuentra la visión de la gestión percibida como una acción democrática. Para Aristóteles el ser humano es un animal social o político, y concebía la movilización como un acto a través del cual los hombres participaban en la generación de su propio destino.

Sin embargo, la gestión concebida como un conjunto de ideas mas o menos estructuradas es relativamente reciente. Los precursores modernos se remontan a la primera mitad del siglo XX, con el trabajo de sociólogos, administradores y psicólogos. Entre los primero se destaca en particular Max Weber, quién estudió la organización del trabajo como un fenómeno burocrático. Su aporte se orientó hacia el estudio de la organización percibida como un proceso racionalizador que se orienta a ajustar los medios con los fines que se ha dado esa organización. Entre los administradores destacan Frederic Taylor y Henri Fayol. El primero desarrolló la idea de la gestión científica al considerar por una parte que la motivación laboral es generada por el interés económico, y por otra que el proceso del trabajo puede ser racionalizado por los administradores. Henri Fayol, por su parte, racionaliza la función de trabajo, pero esta vez el de la dirección. Ambos, Taylor y Fayol son considerados los padres de la escuela Clásica de Administración. Con posterioridad, entre los psicólogos sociales, Elton Mayo a través de los famosos estudios de las plantas de la General Electric en Hawthorne, y sus trabajos, contenidos en particular en “The Human Problems of an Industrial Society«, puso el énfasis en las motivaciones no económicas en el proceso laboral dando origen a la escuela de relaciones humanas. Mas tarde, se genera la visión sistémica de la organización en la cual la organización es vista como un subsistema cuyo punto central son las metas, las que constituyen las funciones de dicha organización en la sociedad. En esta visión de sistemas destacan T. Parsons, quien representa la teoría funcionalista de los sistemas, L. von Bertalanfly, con la teoría de los sistemas abiertos y N. Luhman, inspierado en Maturana y Varela con la visión autopoiética de los sistemas. Todos estos pensadores se interrogaron acerca del tema central de la gestión, a saber, en la indagación acerca de las motivaciones de las personas en su lugar de trabajo y acerca de qué es lo que los puede impulsar a mejorar su desempeño.

2. Definiciones de gestión.

La gestión trata de la acción humana. Por ello, la definición que se dé de la gestión está siempre sustentada en una teoría – explícita o implícita – de la acción humana en relación con las estructuras. Esto hace que las definiciones puedan tomar una u otra orientación. Por una parte, están lo que estiman que la acción humana depende de las estructuras en las que se encuentran las personas, y por lo tanto ponen de relieve el hecho de que la gestión tiene que ver con los componentes de una organización en cuanto a sus arreglos institucionales, la articulación de recursos y los objetivos. Esta postura define la postura estructuralista, y considera la acción humana bajo el prisma conductista. Por otra parte, están aquellos que estiman que las estructuras reales son el resultado las interacciones de las personas, y por ello su énfasis esta centrado en esa interacción.

En una visión de la gestión focalizada en la movilización de recursos de la organización la gestión es concebida como «la capacidad de generar una relación adecuada entre la estructura, la estrategia, los sistemas, el estilo, las capacidades, la gente, y los objetivos superiores de la organización considerada». O dicho de otra manera, la gestión es «la capacidad de articular los recursos de que se disponen de manera de lograr lo que se desea»

En una visión que evoca la supervivencia de una organización desde sus procesos, sugiere concebir la gestión como «la generación y manutención de recursos y procesos en una organización para que ocurra lo que se ha decidido que ocurra«.

Desde la perspectiva centrada en la interacción de los miembros de una organización, la gestión toma distintas definiciones. En esta perspectiva se percibe que las personas actúan en función de la representación que ellas tengan del contexto en el cual operan. Por ejemplo, podemos decir con Agryss y Schon (1978) que «la acción en una organización es una acción deliberada, y toda acción deliberada tiene una base cognitiva, refleja normas, estrategias y supuestos o modelos del mundo en el cual se opera». Por ello, podemos decir que la gestión es «la capacidad de articular representaciones mentales de los miembros de una organización».

Otro enfoque, centrado en el lenguaje, se focaliza en la comunicación, concibe que las personas se movilizan mediante compromisos adquiridos en la conversación. Así, la gestión es «la capacidad de generar y mantener conversaciones para la acción».

La visión centrada en los procesos, vincula la gestión al aprendizaje. Uno de los artículos que más impacto ha tenido en la reflexión acerca de estas materias fue publicado en 1988 en el Harvard Business Review por Arie de Geus intitulado «Planning as learning». En él, se concibe la acción de la gestión como “un proceso de aprendizaje de la adecuada relación entre estructura, estrategia, sistemas, estilo, capacidades, gente y objetivos superiores, tanto hacia el interior de la organización como hacia el entorno”. En esta misma línea, Peter Senge, en la Quinta Disciplina, define el aprendizaje como “el proceso de expansión de las capacidades de lograr lo que deseamos lograr”. El aprendizaje así visto es, entonces, no sólo una elaboración personal, sino que se constituye y se verifica en la acción. Por lo tanto, la gestión de una organización concebida como un proceso de aprendizaje continuo es visto como un proceso de aprendizaje orientado a la supervivencia de una organización mediante una articulación constante con el entorno o el contexto.

En las distintas visiones de la gestión evocadas, está el tema del aprendizaje, el aprendizaje continuo, la generación de valores, la visión compartida, las interacciones, y las respresentaciones mentales. Todos estos temas son también temas comunes en el universo conceptual de la educación. Este punto sugiere que la evolución del pensamiento acerca de la gestión se acerca a la evolución del pensamiento de la educación. Este aspecto debería ser un elemento favorable para establecer una relación adecuada entre gestión y educación.

La gestión opera en un trabajo de ajustes internos (adecuación a y de los recursos) y los ajustes externos ocurre porque cada organización es un sistema. Los sistemas operan dentro de un contexto externo con el cual interactúan y poseen un contexto interno. El contexto externo y el contexto interno.

El contexto externo esta constituido por todo lo exterior a la organización. Las organizaciones no existen en un vacío existen en el entorno. La organización se nutre de su entorno, y en este sentido depende de él.

El contexto interno lo constituyen las personas que son los miembros de la organización. Esto llama la atención a que las personas son el contexto interno, pero no en cuanto a cualquiera característica de las personas, sino a aquellas características que los hacen miembros de esa organización.

La interacción concreta de un sistema con sus entornos internos y externos, le es propia a dicho sistema. Por ello, la utilidad de las recetas de gestión es limitada a su aspecto ilustrativo, pero nunca pueden reemplazar la reflexión sobre la realidad concreta en la cual opera el sistema. Este aspecto es importante, pues si se opera sin una reflexión y una intuición sobre la situación concreta, la acción se abstrae de la realidad y se opera en forma alienada, separada de la realidad. Por el contrario, si se opera de manera cercana a la realidad, es posible abrirse a las intereacciones de los sujetos. Cuando ello ocurre, es posible pensar de una manera nueva, a la posibilidad de que existen maneras radicalmente diferentes de organizar la organización. Pues se logra comprender lo que dice el sentido común, que la gestión es trabajar con personas.

Comprender esto es importante, pues se produce un cambio en la comprensión de lo que son las personas. Este es un aspecto central de la reflexión con relación a la gestión educativa. Las personas son no triviales. La trivialidad se dice de un objeto del cual se obtiene el mismo resultado cuando se le aplica un insumo determinado. Un automóvil es una maquina trivial, pues si quiero girar hacia la derecha, hago girar el volante hacia la derecha entonces el vehículo girará hacia la derecha. Un ser humano es no trivial pues, cuando se le aplica un insumo, el resultado variara según el individuo. Sin embargo, al parecer en la gestión se tiende a actuar como si las personas funcionaran como maquinas triviales.

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