10 lecciones de Educación Emocional: Introducción

Introducción.

Ortega y Gasset lo decía muy simplemente: “lo que nos pasa, es que no sabemos qué es lo que nos pasa”. Cuando esto nos ocurre, deambulamos por nuestro propio territorio tal como si fuésemos extranjeros. Sin las indicaciones que nos orientan, nos perdemos, no sabemos donde estamos, muchas veces, sin quererlo ofendemos, y también mal entendemos las señales que vemos en los otros. Vamos por el viaje de la vida como extranjeros, sin comprender lo que nos ocurre y lo que ocurre alrededor.

Entonces, ¿cómo podemos superar la condición que nos anuncia Ortega y Gasset, y poder averiguar lo que nos pasa? ¿cómo nos conectarnos con nosotros mismos y con los otros? Las respuesta a ello es a través de la exploración emocional. Todos sabemos lo que son las emociones, pero al mismo tiempo, nadie sabe. Sabemos que es una energía que nos afecta, pero al igual que la energía, todos sabemos de que se trata, y nadie sabe tampoco. La emoción es una energía vital, cercana y lejana. Cercana en la experiencia y lejana en la cognición.
Vivimos en una época de cambios de paradigmas. La imagen que teníamos de ser seres principalmente racionales, ha dado paso a una imagen mas compleja e integrada que nos permite vernos tanto como seres emocionales y seres racionales. Es cierto, que siempre se reconocido esta doble dimensión. Pero lo que ha cambiado es que antes la emocionalidad era considerada como una parte que expresaba un aspecto detrimental del ser humano. Ahora hay una nueva comprensión de la relación. En esta nueva comprensión, las neurociencias han puesto de relieve el hecho que el mundo emocional es lo que prima en nuestra condición humana. En vez de ser detrimental, la relación de emocionalidad y racionalidad complementa y potencia nuestro ser.
Hoy reconocemos que los humanos somos principalmente seres emocionales, y que nuestra conexión con nosotros mismos y con los otros se hace a través de las emociones. Nuestro cuerpo, nuestro cerebro, nuestra mente, vibran por y a través de las emociones. Ellas son la energía que hace de puente hacia nuestro interior, y también de puente hacia el mundo. Son el nexo que une nuestra mente con nuestro ser, nuestro ser con los otros seres, pensamiento y acción, une a la persona con el contexto, nuestra biología con la cultura. Siempre me remite a mi. Cuando se siente la emoción, ya sea de mi ser, del mundo en que vivo, de las cosas que hago, de los otros que contacto, del contexto en que me encuentro, siempre estoy yo en la ecuación. Siempre me remite a mi mismo. Por ello, el camino para saber lo que nos pasa, es la exploración de las emociones, que es lo que hemos llamado la Educación Emocional. No se trata de educar las emociones, sino de educar nuestra relación con ellas.
Desde una investigación de varios ámbitos disciplinarios, y que ya dura quince años, hemos llegado a definir a la educación emocional como un proceso educativo orientado al desarrollo de la conciencia emocional y la comprensión emocional. Así, la educación emocional se presenta en dos direcciones: hacia la conciencia de la experiencia emocional que le es única a esa persona, y que por ello, devela el núcleo de su personalidad; y hacia la comprensión emocional que es el proceso intersubjetivo mediante el cual una persona se vincula con el campo de la experiencia emocional de otra persona. El logro de la conciencia y comprensión emocional requiere del desarrollo de las competencias de apertura, conocimiento, interpretación, vinculación, regulación, modulación y conexión, por medio de escucha de la experiencia emocional.
Estamos en medio de un proceso en el cual se esta produciendo un desplazamiento de modelos que se centran en lo cognitivo – y por lo tanto externos y objetivos – hacia modelos que le dan primacía a lo emocional. Esto ocurre en varios dominios, como en la psicología se abre cada vez más a la emoción como agente de sanación; en economía – el dominio racional por excelencia – se a abierto a la noción de que en la base del las decisiones racionales que dinamizan el proceso, siempre está la emoción influenciando esa decisión; el ámbito de la gestión y el liderazgo otrora territorio del conductismo, hoy se vuelca a la temática de los climas y la capacidad emocional del líder, y en particular, en el ámbito de la educación, donde la visión positivista de los procesos de aprendizaje, están dando más y más espacio al clima emocional en el aula, a las competencias relacionales de los directores y profesores, al papel crucial de la motivación de los alumnos en el aprendizaje cognitivo y el papel de las emociones en el desarrollo de una convivencia no violenta.
Este libro entrega elementos conceptuales que colocan la primacía de las emociones….
En las tres primeras lecciones, comenzamos considerando la revolución emocional en curso como un cambio de paradigma importante en la imagen que surge hoy acerca del ser humano en tanto que seres emocionales y racionales, para terminar con las competencias emocionales y su desarrollo. En las seis lecciones que siguen, el foco está en la escuela y el aula. Aquí examinamos la naturaleza de la organización que llamamos una escuela, los sistemas de relaciones que que se dan en su interior, y la importancia de la comunicación empática en el desarrollo de las personas. La última lección esta orientada a la pedagogía de las emociones, donde se dan ejemplos para niños de distintas edades, acerca de cómo se puede llevar a adelante el proceso de la educación emocional en las escuelas.

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